Hiperactividad vs Sobreactividad


La hiperactividad está ligada con los trastornos por déficit de atención (TDAH) en los niños humanos y también podríamos hacer una equivalencia para nuestros perros los cuales ciertamente pueden ser más destructivos que los primeros pues sus aptitudes ciertamente son mejores.






En países europeos los niños en etapas escolares diagnosticados con hiperactividad o TDAH no llegan ni al 1% mientras que sus homólogos estadounidenses fácilmente llegan al 10%, en países latinoamericanos se maneja números alrededor del 3% (Marilyn Wedge, Ph.D). 

En perros no se podría establecer un porcentaje de diagnóstico para hiperactividad o TDAH sin embargo podríamos deducir que la mayoría de los perros “inquietos” a tal punto de volverse molestos para sus dueños son rápidamente diagnosticados con hiperactividad y para algunos adiestradores son animales que no se concentran en las sesiones por lo que también se podría decir que padecen de TDAH. Hacer una analogía entre perros y niños de escolaridad es posible gracias a que sus mecanismos de aprendizaje y comportamiento son muy similares.

En el caso de los perros y niños del continente americano el alto porcentaje del problema se puede simplificar a la implacable necesidad de tratar farmacológicamente cualquier tipo de enfermedad lo que hace que los diagnósticos se basen netamente en lo físicamente observado y muy pocas veces se tenga en cuenta el comportamiento el cual en ambos casos debe ser indagado por profesionales calificados (psicólogo para niños, etólogo para animales). En el continente europeo antes de dar un diagnóstico de este tipo tanto para perros como para niños primero se debe pasar por una consulta comportamental y de no poderse corregir o descubrir la causa que provoca tales reacciones es derogado al profesional respectivo el cual podrá diagnosticar un caso de hiperactividad o TDAH y así empezar el tratamiento farmacológico respectivo.

La sobreactividad puede ser entonces la causa más común de tener un grado de inquietud superior al promedio diagnosticándose erróneamente como hiperactividad o TDAH. Un perro o niño sobreactivo es básicamente un ser deseoso o muy motivado por algo en particular que generalmente sería salir a jugar. Este tipo de comportamiento puede ser fácilmente redirigido pudiéndose controlar con un tratamiento conductual o en el caso de los perros un adiestramiento que se enfoque y aproveche esta sobreenergía lo que hace que los resultados sean increíbles pues a fin de cuentas para entrenar deportes caninos, tácticos u otras actividades que necesitan gran explosividad y velocidad es mejor tener un ejemplar sobreactivo. Muchas veces en el adiestramiento se busca crear un estado de sobreactividad pues de esta manera se consiguen respuestas más rápidas y si de entrada tenemos un perro con esta característica pues el adiestrador se ahorrará la tarea de buscar, aplicar y condicionar al perro para que acumule y use toda su energía en lo que se le pide.

Muchos cachorros son sobreactivos
No obstante muchas veces se desperdicia esta sobreactividad pues un perro sin actividad alguna (igual si no es sobreactivo) tiende a buscar una manera de desahogarse y la mejor manera de hacerlo es despedazar los muebles, la ropa o los zapatos del dueño y esto indudablemente lleva al regaño, el encierro o aislamiento como medida de castigo que en últimas solo empeorará la situación. También se da el caso donde el dueño “quiere” tanto a su mascota que decide utilizar tranquilizantes farmacológicos o naturales con el fin de mantenerlo controlado (sistema nervioso deprimido) las 24 horas del día todos los días ignorando completamente la verdadera naturaleza alegre e inquieta de su mascota y por supuesto la necesidad y responsabilidad de tener que sacarlo a pasear todos los días o darle algo para hacer.

  • Un perro que hala en el paseo puede ser un perro sobreactivo que bien dirigido puede converse en un excelente ejemplar para adiestrar.
  • Un perro que huye constantemente y se las arregla para escaparse de su encierro, más que un problema es un verdadero prodigio pues es un ejemplar que no se rendirá y que dará lo mejor de sí con tal de obtener lo que desea (en este caso huir).
  • Si tu perro no se queda quieto y sabes que siempre está en casa, la primera opción es empezar a pasear con él, esto disminuirá su energía y también te traerá buenos beneficios cardiovasculares.
  • La hiperactividad debe ser diagnosticada por profesionales y posterior a pruebas de comportamiento pues un perro que está encerrado todo el día y todos los días no es hiperactivo, es un animal desesperado que estando sano, no puede salir y ser perro.